Castellano Galego Escritos verdaderos
Escribo esto mientras escucho la sexta sinfonía "Trágica" de Mahler Hoy he dado un paseo por Compostela, lo cual para mi se está volviendo una costumbre cada vez más irrenunciable. Inevitablemente, cuando salgo descubro matices nuevos, me asaltan ideas sobre todo lo que veo (a veces, la misma idea se repite una y otra vez, revolviéndose; impaciente porque alguien la saque a la luz) Pienso y observo. Suspiro y espero por cosas que nunca llegaran. Lamento otras que se han ido.
El día estuvo gris y apagado. De siesta. Como si las navidades hubieran pasado ya: las calles estaban frías y vacías. Los comercios cerrados y la ilusión de hace unos días ausente. Me gusta esta tristeza; me gusta porque es una llamada a la alegría, porque la ciudad presenta un aroma especia que dan ganas de pintar. No tengo maña para el pincel, así que escribo, aunque las palabras sean insuficientes
He comprado un collar en un tenderete bohemio - mi largo cuello de cebra agradece estos detalles- algo de comer y he vuelto a casa; no sin antes picotear un poco en los libros de Follas Novas (siempre se aprende algo en cualquier página)
En casa empiezo a tocar la guitarra, unos acordes gastados que saben a viejo. Mientras toco, una nueva idea: dos, tres, cuatro "¡Que buena ocurrencia!" "¡Que listo soy!" "¡Que buen proyecto!" "¡Si, una verdad como un puño!" Todas van directas a la libreta y ahí se quedan, por los siglos de los siglos.
Amen