Castellano Galego Escritos verdaderos
Hoy es fin de año. No salgo; no tengo por costumbre hacerlo. El ambiente me resulta demasiado cargante; demasiado ruidoso. En casa, escribiendo, se está mejor. "Cualquier noche en Santiago es mejor que esta" dice mi padre, y tiene razón.
Estoy tratando de acabar un guión de cine, y me encuentro atascado en un breve ensayo. También a ver si cae algún artículo para el periódico. La vida de un hombre de letras tiene sus alegrías y sus penas. A veces las palabras fluyen en cascada, y todo tiene un aspecto bello y armonioso. Otras, en cambio, se te escurren por entre las manos y no hay forma de que salga nada. Cualquiera que haya escrito conoce esa angustiosa sensación. La falta de inspiración trasluce en tu humor, y afecta a los que te rodean.
Lo malo de este día tan singular es que veo a todos salir felices de fiesta. Yo me quedo, pues no me apetece. Pero hay una cierta molestia, como una sensación de que me estoy perdiendo algo; desperdiciando una parte de mi vida
Pero trato de convencerme a mi mismo: aquí, escribiendo, se está mejor