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Pensamientos Compostelanos

Escritos verdaderos

En el fondo del mar

19/01/2009

Una pesadilla recurrente me toma por las noches: se desarrolla en el fondo del mar.

El mar: ese lugar tan amplio y precioso se torna terrorífico si nos internamos en el. Si nos sumergimos y miramos hacia el fondo: el verde moribundo y fantasmagórico que revela la posición de las profundidades se me muestra sugestivo y sobrecogedor.

En la pesadilla floto en lo hondo de las aguas, y caigo, caigo lentamente hacia el fondo del mar: todo está oscuro. La única luz es el hipnótico verdor en el que me hundo como una piedra pesada; con imparable lentitud. Mi pánico se acrecienta; no se con que me puedo encontrar 

Solo se escucha el rezongo del agua pesada. El miedo está presente, pero no es firme, sino susurrante y misterioso

Entonces la cama parece tocar el suelo y despierto 

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La mujer que no existe

14/01/2009

¿Como amar a una mujer que no existe, que no puede existir? ¿Como abrazar a tu ideal, solo vivo en la imaginación? ¿Cómo sentir su calor, su carne?

¿No es este un problema de siempre? ¿No es este un problema de hoy? Cuantos llorosos solitarios hay en la sociedad ¡Y van en aumento! ¡Cuantos desengaños! ¡Cuanto patetismo!

Pero no rompamos la ilusión.  No nos desprendamos de esa imagen ideal de mujer: Preservémosla. Convirtámosla en nuestro impulso y en nuestro pincel. Vivamos acordes a nuestra imaginación. Contra viento y marea 

Al fin y al cabo, lo máximo que nos puede ocurrir es que volvamos a tierra ¿Y qué? Despegamos de nuevo

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Nieve

09/01/2009

Hoy nieva sobre la ciudad, por primera vez en muchos años. Los copos caen suaves y silenciosos en la gélida mañana. El paisaje -verde otrora- amanece preso de un precioso manto blanco.

El frío cala hasta los huesos. Me gusta tener frío, es una sensación feroz, masoquista, que reaviva la mente y el espíritu. Cuanto más frío tenemos por fuera, más calor recibimos por dentro. Mi cuerpo se acostumbra a lo gélido y se siente vivo y se fortalece. Saco pecho: pronto volverá el calor

El paisaje es de nata ¿Lo fotografío, lo pinto o lo escribo? ¿Que hago, como lo aprovecho? Está ahí quieto, aburrido ¡Que desperdicio! Debo crear algo con el ¿Pero como hacerlo sin dejar de vivir, sin dejar de sentirlo? ¿Y como sentirlo al máximo, de que manera lo puedo introducir de manera completa en mi psique? ¿Como burlar la gran muralla invisible que me aleja de el y que me encierra? 

¡Oh el paisaje, el paisaje! ¡Oh su belleza! ¡Desátame y átame a el existencia ¡Y sin memoria ni culpa!

He visto en Follas Novas unos libros muy interesantes sobre filosofía hindú. Una cultura que me está atrayendo poco a poco; por su suntuosidad; por su hermosura, por su filosofía de vida, por la tremenda espiritualidad que la alimenta, que no descuida, sin embargo, las cuestiones más terrenales.

Sin embargo, hay que elevarse, y dejar de ver el mundo Indio desde el punto de vista británico. Desde el folclore, el comercio y la fantasía romántica norteña que tanto se ofrece. Entrar en el mundo asiático, cambiando nuestra concepción vital completamente y desde el principio ¡Abajo las baratijas!

 

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El Sueño

05/01/2009

Anoche tuve un sueño. Etéreo y cambiante, como todos los sueños. 

Se desarrollaba en Santiago, pero no era el Santiago real que conozco. Todo estaba fuera de lugar, en un caos turbador. Soñaba que toda la ciudad me perseguía, que querían mi cabeza. No se muy bien porque. Creo que por algo que había publicado en un periódico. Pero se me hace imposible recordar: todo se ha borrado ya. 

Abrí los ojos súbitamente; aliviado. En la lengua noté un poso de entusiasmo: nada había ocurrido. Tan solo una ilusión nocturna 

Entonces podía discernir todos los detalles con lucidez. Recordaba cada persona, cada paisaje y cada emoción: veía la verja blanca del jardín. Percibía el coche del que me apeaba. Asumía todavía la lógica que me llevaba a pensar que aquello era una entrada secreta y segura a la ciudad

Transcurrieron unos minutos. El caldero volcó. Los recuerdos se fueron desparramando; se evaporaban en el suelo. Trataba de prender alguno, de retenerlo en las manos del cerebro. Solo logré este pequeño guijarro gris

Los sueños deben ser escuchados, como voces nocturnas que nos hablan de nosotros mismos. Cuando se descorre la cortina del engaño, nos vemos desnudos e indefensos. Solos ante el monstruo de la realidad, el que devora todo impiadoso 

Para conocer a un hombre, déjame ver el archivo de sus sueños 

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